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"El Ayuno"

¿Qué dice la Biblia sobre el ayuno?






La respuesta que da la Biblia


En tiempos bíblicos, Dios aceptaba que sus siervos ayunaran si lo hacían con el motivo correcto. Pero a Dios le desagradaba cuando el ayuno se hacía con la motivación incorrecta. Sin embargo, la Biblia no manda ni prohíbe que las personas ayunen en la actualidad.


¿Para qué ayunaban algunas personas de tiempos bíblicos?


Para buscar la ayuda y la guía de Dios. Quienes viajaron de regreso a Jerusalén ayunaron para demostrar que pedían la ayuda de Dios con sinceridad (Esdras 8:21-23). Pablo y Bernabé a veces ayunaban antes de nombrar ancianos en las congregaciones (Hechos 14:23).


Para concentrarse en el propósito de Dios. Después de su bautismo, Jesús ayunó cuarenta días a fin de prepararse para cumplir con la voluntad de Dios durante su ministerio (Lucas 4:1, 2).


Para demostrar que se arrepentían de sus pecados. Mediante el profeta Joel, Dios les dijo a los israelitas infieles: “Vuelvan a mí con todo su corazón, y con ayuno y con lloro y con plañido” (Joel 2:12-15).


Para celebrar el Día de Expiación. La Ley que Dios le dio a la nación de Israel ordenaba ayunar una vez al año en el Día de Expiación (Levítico 16:29-31). * En aquella ocasión, era apropiado ayunar porque les recordaba a los israelitas que eran imperfectos y necesitaban que Dios los perdonara.



¿Cuáles son algunos de los motivos incorrectos para ayunar?


Impresionar a los demás. Jesús enseñó que el ayuno religioso debe ser un asunto personal y privado entre quien ayuna y Dios (Mateo 6:16-18).


Querer demostrar que uno es justo. El ayuno no hace que una persona sea mejor en sentido moral o espiritual (Lucas 18:9-14).


Intentar compensar la práctica deliberada del pecado (Isaías 58:3, 4). Dios solo aceptaba el ayuno si la persona era obediente y se arrepentía de corazón de cualquier pecado cometido.


Cumplir con una formalidad religiosa (Isaías 58:5-7). Dios es como un padre al que le gusta que sus hijos le expresen su amor porque lo quieren y no porque se sientan obligados.



¿Es el ayuno una obligación para los cristianos?


No. Dios mandó a los israelitas que ayunaran en el Día de Expiación, pero eliminó ese mandato después de que Jesús expiara de forma permanente los pecados de quienes se arrepienten (Hebreos 9:24-26; 1 Pedro 3:18). El Día de Expiación era parte de la Ley mosaica, y los cristianos ya no están bajo esa Ley (Romanos 10:4; Colosenses 2:13, 14). Por lo tanto, cada cristiano puede decidir si ayunará o no (Romanos 14:1-4).

Los cristianos saben que el ayuno no es lo más importante de su adoración. En la Biblia no se relaciona el ayuno con la felicidad. Sin embargo, la adoración de los cristianos verdaderos se caracteriza por la alegría, pues refleja la personalidad de Jehová, el “Dios feliz” (1 Timoteo 1:11; Eclesiastés 3:12, 13; Gálatas 5:22).


Conceptos erróneos sobre lo que dice la Biblia del ayuno



Lo que algunos creen: El apóstol Pablo recomendó ayunar a los matrimonios cristianos (1 Corintios 7:5, Reina-Valera, 1865).

La verdad: Los manuscritos bíblicos más antiguos no dicen nada del ayuno en 1 Corintios 7:5. * Al parecer, posteriormente algunos copistas de la Biblia añadieron la referencia al ayuno no solo en este versículo, sino también en Mateo 17:21, Marcos 9:29 y Hechos 10:30. La mayoría de las traducciones modernas de la Biblia omiten estas referencias al ayuno añadidas al texto original.


Lo que algunos creen: Los cristianos deben ayunar para recordar los cuarenta días que Jesús ayunó en el desierto después de su bautismo.

La verdad: Jesús nunca mandó realizar ese ayuno ni hay ninguna indicación bíblica de que los primeros cristianos lo hicieran. *

Lo que algunos creen: Los cristianos deben ayunar cuando conmemoran la muerte de Jesús.

La verdad: Jesús no ordenó a sus discípulos que ayunaran cuando recordaran su muerte (Lucas 22:14-18). Aunque Jesús dijo que sus seguidores ayunarían cuando él muriera, no estaba dando un mandato, sino hablando de lo que iba a ocurrir (Mateo 9:15). En la Biblia se dice que los cristianos debían comer en casa si tenían hambre antes de celebrar la Conmemoración de la muerte de Jesús (1 Corintios 11:33, 34).


1Mateos 6:16-18 

Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que estos ya han obtenido toda su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara 18 para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino solo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.
¿Qué es el ayuno?   ¿Cómo se ayuna?




Una de las prácticas importantes de la vida Cristiana es el ayuno. Tal vez muchos saben algunas cosas que se hacen (o se dejan de hacer), pero no necesariamente es evidente el por qué se hace o cómo.

¿Qué es Ayuno?

Esta es la forma más sencilla de definir el ayuno: una disciplina espiritual.

Ayunar, en el sentido clásico, es dejar de comer y utilizar el tiempo que tardarías en preparar y/o comer una comida en oración y lectura bíblica – no sólo acercándote más a Dios y pasando tiempo con Él, sino dejando que Dios moldee tu corazón y tu carácter al Suyo.

Los dolores del hambre que llegan deben ser recordatorios de nuestra necesidad de conocer más a Jesús y de que “la gente no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4).

¿Cuál es el propósito de ayunar?

Bíblicamente, los propósitos del ayuno son:
◾Ser como Jesús (Mateo 4:1–17; Lucas 4:1–13)
◾Aumentar la fe (Mateo 17:20–21)
◾Para adquirir pureza espiritual (Isaías 58:5–7)
◾Arrepentimiento de pecados (Jonás 3:8; Nehemías 1:4, 9:1–3; 1 Samuel 14:24)
◾Pedir ayuda de Dios en tiempos de crisis (Esdras 8:21–23; Nehemías 1:4–11)
◾Fortalecer la oración (Marcos 9:17–29; Hechos 10:30; 1 Corintios 7:5)
◾Para unirse a la tristeza de alguien que tuvo un ser querido que falleció (1 Sam. 31:13; 2 Sam. 1:12)

Adicional a éstos, el autor Donald S. Whitney menciona algunas buenas razones adicionales para ayunar:
◾Buscar dirección de Dios
◾Ministrar a la necesidades de los demás
◾Sobrellevar la tentación y separarte para Dios
◾Para expresar amor, gratitud y adoración a Dios

Nota que ninguno de estos propósitos o peticiones del ayuno tienen que ver con manipular a Dios para conseguir lo que queremos. Ayunar por una pareja, un carro nuevo o un millón de dólares es inútil. Ayunamos como acto de humildad. Al negar nuestras necesidades físicas temporeramente, provocamos que dependamos más de Dios.

No se trata de cambiar a Dios – es para que Él nos cambie a nosotros.

Es importante entender que ayunar no impresiona a Dios para que nos conteste de una forma mejor y más rápida. Entender la diferencia entre alinear nuestro corazón a la voluntad de Dios y acercarnos a Dios es crucial: 

Acercarnos a Dios lo hacemos con nuestras oraciones y lecturas bíblicas diarias. En el ayuno, buscamos eso y más: que nuestros corazones sean más parecidos al de Él.

¿Cómo se ayuna?

La realidad es que no hay una fórmula mágica de ayunar – es algo personal. Recuerda que el ayuno es sacrificar el tiempo de otra cosa (por lo general, comida y comer) para que Dios tenga el tiempo de afinar tu corazón al Suyo. Hay quienes ayunan medio día, 24 horas, varios días, un mes o más.

No obstante, el cómo ayunas, cuánto tiempo ayunas y de qué ayunas no es tan importante como el por qué detrás del ayuno.

Dicho esto, el ayuno más común es el de la comida. Hay varios tipos de ayuno en la Biblia. El de Daniel, por ejemplo, fue un ayuno parcial – donde sólo comió legumbres y agua y se abstuvo de las mejores comidas (Daniel 1:8-16). Otro ejemplo es Pablo, que ayunó absolutamente (sin NADA de comida ni agua) por tres días (Hechos 9:9). Por lo general, los ayunos de comida sólo incluyen agua y/o jugo 100% natural (cafeína y azúcar tienen un efecto más dramático en un cuerpo sin comida sólida).

Es una excelente idea que consultes a tu médico antes de ayunar. Hay quienes tienen condiciones de salud que no les permiten ayunar de comida (por ejemplo, diabetes, anemia, et cétera; también mujeres embarazadas, et cétera). Lo bueno es que, como el propósito del ayuno es sacrificar el tiempo que le dedicas a otra cosa para que Dios vaya transformando tu corazón, puedes escoger alguna otra actividad de la cual ayunar. Hay quiénes escogen tecnología o algún deporte. Un ayuno de las redes sociales nunca es una mala idea (y se puede incluir con muchos otros tipos de ayuno, como el de comida…)

Algunos consejos prácticos

Planifica de antemano

No es una buena idea comer todo lo que te encanta hasta saciarte antes de un ayuno. Varios días antes del ayuno, ve comiendo menos porciones y con menos frecuencia. Así mismo, el día que termines el ayuno, empieza con porciones pequeñas y bajas en grasa. Entra y sal del ayuno lentamente.

Separa tu tiempo

El propósito del ayuno es darle tiempo a que Dios moldee tu corazón y tu carácter. Por lo tanto, se sabio/a escogiendo un momento para ayunar. Por ejemplo, si es un día que tienes muchos quehaceres, orar mientras guías tu auto no es tan efectivo para el ayuno; o ayunar durante la época navideña, que hay comida por todas partes y personas que quieren compartir su mesa contigo. No sería muy productivo (ni amoroso) sentarte a la mesa con cara triste por no poder comer. Así que, escoge un día en el que puedas sacar tiempos para estar con Dios y trabajar uno de los propósitos antes mencionados.

Presenta tu ayuno delante de Dios

Cuando llegue el día, saca un tiempo para presentarte delante de Dios y presentar el por qué del ayuno. Pídele a Dios que te de fuerzas para completar el periodo de ayuno, que sea un tiempo de crecimiento espiritual para tí y que sea un tiempo de agrado para Él. Disfruta de Su presencia y permite que Dios te transforme.

Ve poco a poco

Si nunca has ayunado o has ayunado muy pocas veces, empieza con algo sencillo. Intenta un ayuno de medio día, sólo de agua y 100% jugo. Empieza por la mañana y termina tu ayuno con una leve cena, utilizando el tiempo de desayuno y almuerzo para Dios. Recuerda, Dios no se va a impresionar si el ayuno es más difícil – no ganamos el favor de Dios a través de nuestra miseria. ¡Ya ganamos el favor de Dios a través de la obra redentora de Jesús!

Misión secreta

Dejemos que Jesús explique esta:


“Pero tú, cuando ayunes, lávate la cara y péinate. Así, nadie se dará cuenta de que estás ayunando, excepto tu Padre, quien sabe lo que haces en privado; y tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.” (Mateo 6:17-18)

Entrega tu ayuno con gratitud

Antes de terminar tu ayuno, separa un último tiempo para agradecerle a Dios la oportunidad de crecer en Él y ser moldeado por Él. Pídele que te recuerde siempre lo que aprendiste durante este tiempo y que te ayude a no deshacer lo que Él hizo en ti. Luego, ¡come y deléitate en la provisión física de Dios!

El ayuno no es una carga ni un castigo, es una disciplina espiritual que nos ayuda a conocer y ser más como nuestro Padre Celestial. El dolor de estar sin comida es un recordatorio que nuestra necesidad más básica va más allá de lo físico, y una vez esa necesidad se sacie primero, todo lo demás encontrará su prioridad correcta en cada aspecto de nuestras vidas.


El Ayuno de Daniel: Su Origen

 El Ayuno de Daniel está basado en versículos de la Biblia encontrados en Daniel 10:2-3 "En aquellos días, yo Daniel, estuve afligido por tres semanas. No comí manjar delicado; ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas." Estas tres semanas se refieren a la observancia de la Pascua y la Fiesta de los Panes sin Levadura, las cuales tienen lugar durante el primer mes del año (Éxodo 12:1-20). 

 Algunos también pueden citar el ejemplo en Daniel 1:8. Sin embargo, en este versículo Daniel no quiso comer los manjares del rey porque habrían incluido alimentos que estaban prohibidos por la Ley Mosaica (Levítico 11); el comerlos hubiera contaminado su cuerpo. Otra razón pudo haber sido el hecho de que la carne del rey probablemente había sido dedicada a los falsos ídolos babilónicos, como era la práctica. Daniel creía que comerla habría sido reconocer a sus ídolos como deidades, contra los mandamientos de Dios.

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7 Pasos Básicos para Ayunar y Orar con Éxito




COMO EMPEZAR SU AYUNO

La manera en que usted comienza y desarrolla su ayuno determinará en gran parte su buen éxito. Al seguir estos “Siete pasos básicos para el ayuno”, su tiempo con el Señor tendrá mayor significado y recibirá muchos beneficios espirituales.

PASO 1: Establezca su objetivo 

¿Por qué está usted ayunando? ¿Será para tener una renovación espiritual, para obtener guía o dirección, por sanidad, para que se resuelvan problemas, por gracia especial para tratar con alguna situación difícil? Pida al Espíritu Santo que le aclare Su dirección y Sus objetivos para el ayuno y oración. Esto le ayudará a usted a orar más específicamente y con una mejor estrategia.

A través del ayuno y la oración, nos humillamos delante de Dios para que el Espíritu Santo mueva nuestra alma, despierte nuestras iglesias y sane nuestra tierra de acuerdo a 2 Crónicas 7:14. Haga de esto una prioridad en su ayuno.

PASO 2: Haga su compromiso 

Haga oración acerca de la clase de ayuno que usted debe tener. Jesús enfatizó que todos sus seguidores debían ayunar (San Mateo 6:16-18;9:14,15). Para él esto era un asunto de CUANDO debían ayunar los creyentes, no SI los creyentes lo harían. Antes de ayunar, desde el principio, decida lo siguiente:
◾Qué tanto tiempo va usted a ayunar -una comida, un día, una semana, varias semanas, cuarenta días (los principiantes deben empezar despacio, y poco a poco hacer ayunos más largos).
◾El tipo de ayuno que Dios quiere que usted haga (tal como sólo tomar agua, o agua y jugos; qué clase de jugos tomará y qué tan seguido).
◾Qué actividades físicas o sociales dejará usted de hacer.
◾Qué tanto tiempo pasará usted cada día en oración y en la Palabra de Dios.

El hacer estos planes con anticipación, le ayudará a mantener su ayuno cuando sienta tentación de abandonarlo, ya sea por incomodidad física o por las presiones de la vida.

PASO 3: Prepárese espiritualmente 

La base del ayuno y la oración es el arrepentimiento. Sus oraciones serán obstaculizadas por pecados sin confesar. En seguida hay varias cosas que usted puede hacer para preparar su corazón:
◾Pida a Dios que le ayude a hacer una lista completa de sus pecados.
◾Confiese cada pecado que el Espíritu Santo traiga a su memoria y acepte el perdón de Dios. (I Juan 1:9)
◾Busque ser perdonado por todos aquéllos a quien usted ha ofendido, y perdone a aquellos que lo han herido (San Marcos 11:25; San Lucas 11:4; 17:3,4).
◾Restituya, devuelva y repare según el Espíritu Santo le dirija.
◾Pídale a Dios que le llene con Su Espíritu Santo de acuerdo a Su orden en Efesios 5:18 y a Su promesa en I Juan 5:14,15.
◾Entregue su vida completamente a Jesucristo como su Señor y Maestro; niéguese a obedecer su naturaleza mundana. (Romanos 12:1,2).
◾Medite en los atributos de Dios, Su amor, soberanía, poder, sabiduría, fidelidad, gracia, compasión, y otros más (Salmos 48:9,10; 103:1-8, 11-13).
◾Empiece su tiempo de ayuno y oración con un corazón dispuesto (Hebreos 11:6).
◾No subestime la oposición espiritual. Satanás a veces intensifica la batalla natural entre el cuerpo y el espíritu (Gálatas 5:16,17).

PASO 4: Prepárese físicamente 

El ayunar conlleva ciertas precauciones. Consulte a su médico primero, especialmente si usted está tomando medicamentos con receta o si usted tiene alguna enfermedad crónica. Algunas personas nunca deben ayunar sin supervisión profesional.
 La preparación física permite que el cambio drástico en su rutina alimenticia sea más llevadero y para que usted pueda poner toda su atención en el Señor en oración.
◾No se apresure a entrar en ayuno.
◾Prepare su cuerpo. Coma menos alimentos antes de comenzar un ayuno. Evite tomar alimentos que tengan un alto contenido de grasas o de azúcar.
◾Coma frutas y verduras crudas por dos días antes de entrar en el ayuno.

MIENTRAS QUE USTED AYUNA

Ya ha llegado el momento de comenzar su ayuno. Usted ha dejado de comer comida sólida y ha empezado a buscar al Señor. A continuación aparecen algunas sugerencias que le pueden ayudar.
◾Evite tomar drogas y medicinas, aun los medicamentos naturales de hierbas y remedios homeopáticos. Recuerde, si va a dejar de tomar medicinas, deberá ser bajo la supervisión de su médico.
◾Limite su actividad física y mental.
◾Haga sólo ejercicio moderado. Camine de uno a tres kilómetros al día, si es conveniente y lo siente apropiado.
 Descanse tanto como lo permita su horario.
◾Prepárese para enfrentar problemas temporales del carácter, tales como impaciencia, ansiedad y enojo.

Usted sentirá algunas molestias físicas especialmente el segundo día. Tal vez sienta dolores pasajeros de hambre, mareos o tristeza. El dejar de tomar café y azúcar le puede provocar dolor de cabeza. Otros problemas físicos pueden ser debilidad, cansancio o falta de sueño.

Los primeros dos o tres días generalmente son los más difíciles. Al seguir en el ayuno, sentirá una sensación de bienestar tanto físico como espiritual. Sin embargo, si usted sigue sintiendo dolores de hambre en el estómago, tome más líquidos.

PASO 5: Establezca su propio horario 

Para poder obtener el máximo beneficio espiritual separe suficiente tiempo para estar a solas con el Señor. Siga Su dirección. Mientras más tiempo pase con El, su ayuno tendrá más significado.

Por las mañanas 
◾Empiece su día en alabanza y adoración.
◾Lea y medite la Palabra de Dios, de preferencia de rodillas.
◾Invite al Espíritu Santo que obre en usted para que desee hacer Su voluntad de acuerdo a Filipenses 2:13.
◾Pídale a Dios que lo use. Pídale que le muestre cómo poder influenciar su mundo, su familia, su iglesia, su comunidad, su país y el mundo.
◾Haga oración porque Dios le dé Su visión para su vida y le dé poder para hacer Su voluntad.

Al mediodía 
◾Regrese a la oración y a la Palabra de Dios.
◾Vaya a dar una caminata, mientras conversa con Dios.
◾Pase tiempo en oración intercesora por su comunidad y por los líderes de las naciones, por los millones de personas que no han sido alcanzados, por su familia y por necesidades especiales.

Por la noche 
◾Separe tiempo sin prisa para “buscar el rostro del Señor”.
◾Si otros están en ayuno con usted, reúnanse a orar juntos.
◾Evite ver televisión o cualquier otra distracción que pueda desviar su enfoque espiritual o apagar su comunión con Dios.

Si es posible, empiece y termine cada día de rodillas con su esposo (a) por un breve tiempo de alabanza y gratitud a Dios.
 Es mejor pasar los tiempos largos de oración y estudio de la Biblia a solas con el Señor.

Es vital mantener una rutina en su dieta. El Dr. Julio C. Ruibal, nutriólogo, pastor y especialista en ayuno y oración, sugiere un horario y una lista de jugos que le pueden ayudar y nutrir. Modifique este horario y los líquidos que debe tomar según sus circunstancias y preferencias.

5 a.m. – 8 a.m. 

Jugos de fruta, de preferencia recién hechos o licuados. Si la fruta es ácida deberá diluirlos con 50% de agua destilada. Generalmente se prefieren jugos de manzana, de pera, de toronja, de papaya, de sandía, etc. Si usted no puede preparar sus propios jugos, cómprelos sin azúcar y sin agregados químicos.

10:30 a.m. – mediodía 

Jugo de verduras recién hecho, de lechuga, apio y zanahoria en partes iguales.

2:30 p.m. – 4 p.m. 

Té de hierbas con un poco de miel de abeja. Evite el té negro o cualquier té con cafeína.

6 p.m. – 8:30 p.m. 

Jugo de verduras cocidas, tales como papa, apio y zanahoria sin sal. Después de hervirlas como media hora, sirva el agua en un recipiente y tómesela.

Consejos para el ayuno con jugos 

Al tomar jugos de fruta, disminuirán sus dolores de hambre y el azúcar natural le dará renovada energía. El sabor y el aumento de energía le motivarán y le darán fuerzas para continuar.

Los mejores jugos se hacen de verduras frescas, limones, uvas, manzanas, repollo, remolacha, zanahorias, apio o vegetales de hoja verde. Durante el tiempo de frío puede disfrutar del jugo caliente de las verduras cocidas.

Mezcle los jugos ácidos (como la naranja y el tomate) con agua para beneficio de su estómago.

Evite bebidas con cafeína. Evite masticar chicle o mentas, aun si su aliento es fétido. Estos estimulan la acción digestiva en su estómago.

ROMPIENDO SU AYUNO

Cuando ha terminado el tiempo que usted ha separado para ayunar, comience a comer de nuevo. Sin embargo, es muy importante para su salud y para su bienestar espiritual la forma en como usted rompe el ayuno.

PASO 6: Termine su ayuno en forma gradual. 

Empiece a comer poco a poco. No coma alimentos sólidos inmediatamente después de su ayuno. Si usted de pronto vuelve a introducir alimentos sólidos a su estómago y sistema digestivo, es posible que tenga consecuencias negativas y aun peligrosas. Empiece tomando pequeñas porciones de comida cada día. Si usted termina su ayuno gradualmente, los efectos benéficos físicos y espirituales resultarán en una mejor salud.

He aquí algunas sugerencias para ayudarle a terminar adecuadamente su ayuno. Rompa un prolongado ayuno de agua, con fruta tal como sandía. Mientras continúa tomando jugos de frutas o verduras añada lo siguiente:
◾Primer día: Añada una ensalada cruda.
◾Segundo día: Añada una papa horneada o cocida, sin mantequilla ni especies.
◾Tercer día: Agregue una verdura cocida al vapor.
◾De allí en adelante: Empiece a introducir su dieta normal.

Regrese gradualmente a su forma habitual de comer, mediante el consumo de pequeñas meriendas, o sea, porciones pequeñas de alimento en cada tiempo de comida, durante los primeros días. Empiece con un poco de sopa y frutas frescas tales como sandía y melón. Proceda a tomar unas cuantas cucharadas de comida sólida tal como fruta cruda y verduras o una ensalada cruda y papa horneada.

UNA PALABRA FINAL

PASO 7: Espere resultados 

Si usted sinceramente se humilla delante del Señor, se arrepiente, hace oración y busca el rostro de Dios; si usted constantemente medita en Su Palabra, podrá experimentar Su presencia claramente (San Juan 14:21). El Señor le dará discernimiento espiritual. Su confianza y fe en Dios serán fortalecidas. Sentirá un refrescamiento mental, espiritual y físico. Usted recibirá respuesta a sus oraciones.

Sin embargo, un solo ayuno no es un “curalotodo” espiritual. Así como diariamente necesitamos ser llenos del Espíritu Santo, también necesitamos tiempos de ayuno delante del Señor. Por ejemplo, un ayuno de 24 horas cada semana ha sido de gran beneficio para muchos cristianos.

Toma tiempo fortalecer sus músculos de ayuno espiritual. Si usted falla en lograr su primer ayuno, no se desanime. Posiblemente trató de hacer un ayuno demasiado largo la primera vez, o tal vez necesita fortalecer su comprensión y su determinación. Tan pronto como sea posible, empiece otro ayuno, hasta que tenga éxito. Dios honrará su fidelidad.