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"Mujer conforme al corazon de Dios"
"¿Qué significa ser una mujer de Dios?"

 Respuesta: Una mujer de Dios es ante todo una hija de Dios. Convertirse en un hijo de Dios se lleva a cabo a través de una relación salvadora con Jesucristo (Juan 1:12; 3:16-18, 36). Cuando confiamos en Jesús para nuestra salvación, nos convertimos en una nueva creación (2 Corintios 5:17). Dios nos da su Espíritu Santo que obra en nosotros y nos transforma para ser más como Cristo (Juan 14:15-17; 1 Juan 4:13; 2 Corintios 3:18). Sencillamente, una mujer de Dios es una mujer que ha sido salva por Jesucristo y que se somete a la obra del Espíritu Santo en ella. ¿Cómo es esto en la práctica?

 Una mujer de Dios procurará conocer a Dios más y más, a través de la lectura de su palabra, teniendo comunión con él en oración, compartiendo con otros creyentes, y escuchando la sana doctrina. Ella sabe que "Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2 Timoteo 3:16-17), entonces ella busca de saber lo que dice la palabra de Dios. Ella hace lo mejor "… para presentarse a Dios aprobada, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Timoteo 2:15). Ella también escucha atentamente la advertencia de Santiago: "Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos" (Santiago 1:22).

 Parte de lo que la palabra de Dios dice es tener una vida de oración activa. Pablo instruyó a los filipenses: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4:6-7). Asimismo, 1 Tesalonicenses 5:16-18 dice, "Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús". Una mujer de Dios se acerca a él con un corazón agradecido y echa sus ansiedades en Dios (1 Pedro 5:7). Ella confía en el poder y en el amor de Dios y de su amor, y así ella trae su adoración y sus ansiedades al trono (Hebreos 4:14-16).

 Una mujer de Dios obedece los mandamientos de Dios de amar bien a los demás. Su discurso es edificante y alentador para los demás, no es calumniosa ni llena de chismes o malas intenciones (Efesios 4:29; 1 Pedro 2:1-3). Ella es amable, compasiva y perdona fácilmente (Efesios 4:32). Ella ayuda a soportar las cargas de otros creyentes (Gálatas 6:2; Romanos 12:15). En la medida que tiene la oportunidad, intenta hacer el bien a todos, especialmente a aquellos de la familia de Dios (Gálatas 6:10). Ella no es arrogante, sino que vive con un espíritu de humildad (Romanos 12:10, 16; Filipenses 2:5-11). Ella no se queja, no discute inútilmente ni provoca disensión, sino que por el contrario intenta vivir en armonía con los demás (Romanos 12:16, 18; Filipenses 2:14).

 Una mujer de Dios sigue la enseñanza de Pedro de "santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo" (1 Pedro 3:15-16). Ella intenta "abstenerse de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras" (1 Pedro 2:11-12).

 Una mujer de Dios que con entusiasmo hace el trabajo que Dios le ha dado (Romanos 12:11). Si ella es una mujer de más edad, vive como un ejemplo para las mujeres jóvenes (Tito 2:3-5). Ella pasa el tiempo con otros creyentes, animándoles y siendo alentada por ellos (Hebreos 10:24-25). Ella es sumisa, asumiendo la posición de "tú estás antes que yo", como se supone que deben ser todos los cristianos (Efesios 5:21). Ella escucha atentamente el mandato de Pedro: "Por causa del Señor someteos a toda institución humana… Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos; como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios. Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey" (1 Pedro 3:13-17). Ella sabe que es altamente valorada en Cristo (Gálatas 3:28) y decide imitarlo rindiendo su propia voluntad. Si está casada, permite que su marido dirija la familia (Efesios 5:21-33; 1 Pedro 3:1-2). Ella honra a sus padres (Efesios 6:1-3) y, si tiene hijos, cuida de ellos (Tito 2:3-5; 1 Timoteo 5:14). Administra bien su casa y según los principios divinos (Tito 2:3-5; Proverbios 14:1; 31).

 Una mujer de la belleza de Dios es su "… atavío interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios" (1 Pedro 3:3-4). En definitiva, la mujer de Dios es un trabajo en progreso, una obra maestra de Dios, salvada por la gracia mediante la fe (Efesios 2:8-10), y siendo cada vez más y más como Jesús mientras busca a conocerlo y obedecerlo. 
Conoce a algunas mujeres de la Biblia e inspírate

Hoy, investigaciones afirman que las mujeres ya no son mayoría en las iglesias. Ellas han sido una gran bendición en la vida de la Iglesia del Señor Jesús. A pesar del gran machismo existente en la culturas descritas en la Biblia, encontramos a grandes mujeres que tienen mucho que enseñarnos.

En homenaje a las mujeres, me gustaría destacar siete actitudes de mujeres de la Biblia que todo cristiano debería imitar.

1 – La humildad de María, madre del Señor Jesús

María fue elegida entre diversas muchachas para ser la madre del Salvador. Tal vez eso pudiera haber llevado a su corazón cierto orgullo, cierta altivez. Ella, sin embargo, dijo algo que todos necesitamos decir diariamente a Dios: “Y dijo María: «Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada…” (Lc 1, 46-48). La humildad de María, al ponerse en las manos de Dios y cooperar con el Señor en su gran misión, es algo realmente fascinante, que todo creyente debería imitar.

2 – La perseverancia en la oración de Ana

Ana no había tenido una vida fácil. Su marido Elcana se había aprovechado de la tradición para tener dos mujeres (1 S 1,2). Además, Ana era estéril, algo considerado como una especie de maldición en su época. Era despreciada por la otra esposa del marido y cargaba una gran tristeza en su corazón a causa de todo eso (1 S 1,6). Pero no desistió de su objetivo de tener un hijo y no se entregó a la murmuración, por el contrario, fue perseverante en la oración y pudo decir: “”Concibió Ana y llegado el tiempo dio a luz un niño a quien llamó Samuel, «porque, dijo, se lo he pedido a Yahveh” (1 S 1,20).

3 – La valentía de María Magdalena para superar el pasado

La Biblia dice que María Magdalena era una endemoniada. Jesús expulsó de ella siete demonios (Lc 8,2). No tenemos muchos detalles del pasado de esa mujer, sin embargo, ciertamente no fue un pasado que agradara a Dios. Ella, no obstante, tuvo el valor de superar su pasado negro y ser una gran sierva del Señor Jesús. Ella es mencionada siempre en compañía de los discípulos, y fue la primera en saber y creer en la resurrección de Jesucristo (Mt 28,1). Fue una mujer que mostró una superación inigualable, un verdadero retrato de transformación que Dios opera en la vida de las personas.

4 – La sabiduría de Miriam para superar las crisis

El faraón había determinado que cada egipcio tenía que matar a los niños que nacieran de judías (Ex 1,22). Esa orden puso en riesgo la vida de Moisés, que aún era bebé. Pero la estrategia de la madre de Moisés y Miriam, su hermana, le salvó la vida. No fue fácil. Miriam mostró una sabiduría grandiosa al seguir al niño que fue colocado en una cesta en el río, convenciendo a la hija del faraón de entregar al niño a su propia madre, para que cuidara de él durante algún tiempo (Ex 2,7). Ella salvó la vida de Moisés con su forma sabia de lidiar con las situaciones adversas.


5 – El temor de Dios de la prostituta Raabe

Raabe es mencionada en la Biblia como prostituta. La Biblia no esconde lo que era ella. Pero tampoco esconde el cambio que estaba ocurriendo en su corazón. En el diálogo que tuvo con los espías de Israel, que ella escondió en su casa con el objetivo de protegerlos, ella nos muestra un grandioso temor de Dios: “Al oírlo, ha desfallecido nuestro corazón y no se encuentra ya nadie con aliento en vuestra presencia, porque Yahveh vuestro Dios, es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.” (Jos 2,11). Una gran confesión de temor al Señor. Considerando que Raabe vivía en medio de un pueblo pagano, la declaración de ella muestra cuán grande fue su temor. Tan grande fue su actitud frente a Dios, que formó parte de la genealogía de Jesucristo (Mt 1,5).

6 – El fervor misionero de la mujer samaritana

La mujer samaritana, como todos saben, tuvo un gran encuentro con Jesús cerca de un pozo donde fue a buscar agua (Jn 4,9). Jesús le revela los errores que ella había cometido en el pasado y el presente, y le dijo algo muy poderoso que impactó su corazón. ¿El resultado? El fervor misionero se apoderó del corazón de esa mujer, que llevó las palabras de Jesús a su pueblo, que no lo conocía: “La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a la gente: «Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?» Salieron de la ciudad e iban donde él.”

7 – El carácter de la mujer virtuosa sin nombre de proverbios

Los últimos versículos del libro de Proverbios están dedicados a alabar el carácter de una mujer que no tiene nombre, pero que bien podría ser alguna de las grandes mujeres de Dios, que existieron y existen en nuestros tiempos. Esa mujer presenta virtudes en el cuidado de la familia, del marido, de los hijos; en la forma honesta y dedicada con la que trabaja; en el ejemplo que da al prójimo, en la forma sabia con la que vive su vida, etc. Este texto muestra un resumen de las cualidades de las mujeres de Dios y cómo éstas son importantes.

¿Cómo eran las mujeres judías de entonces? ¿Qué costumbres tenían?                                     María se comportaría como una más entre ellas.


Las mujeres judías hablaban solamente en arameo, porque estaba mal visto que tuviesen relaciones con personas de otra raza. Sin embargo María hablaría otras lenguas por su estancia en Egipto y, además, hablaría también el griego, por sus visitas a la ciudad cercana de Sépphoris, que estaba muy helenizada.

Desde niñas se las educaba en la religión judía. Esta instrucción era inculcada en el seno familiar por las costumbres que observaban y también en la escuela de la sinagoga, donde les enseñaban a leer y aprenderse de memoria las escrituras. Debían cumplir con la ley de Moisés.

Antes de la puesta del sol de los viernes se preparaban para celebrar el Shabbat. Para ello barrían y limpiaban la casa, mudaban la ropa de la cama y de la mesa. Se purificaban lavándose en una tinaja en casa. Se ponían el mejor vestido. Por la noche celebraban el Shabbat en una cena familiar con todos sus hijos y familiares próximos. Al día siguiente, como les estaba prohibido trabajar, comían de lo que les sobraba la noche anterior. Así se ha hecho siempre. Esta fiesta servía para reunir a los familiares periódicamente y trasmitir la tradición judaica.


Respecto a sus costumbres religiosas viajaban a Jerusalén tres veces al año con motivo de las fiestas de Pascua, Pentecostés y Tabernáculos, y permanecían una semana allí. Rezaban mañana y tarde largas oraciones. Las más fervorosas ayunaban a pan y agua dos veces a la semana, los días 2º y 5º. También lo hacían los fariseos, como dice el evangelio, pero estos solo lo hacían para que se les viese, no actuaban con sinceridad. Jesús les atacó mucho por este motivo.


Otras costumbres que tenían las mujeres es que podían estar un tanto obsesionadas con cualquier cosa que rompiese la pureza legal. Por ejemplo tenían que hacer abluciones antes de comer (lavarse las manos). No podían tocar sangre humana, comercarne de cerdo, la carne debía de ser exangüe… 

Eran las encargadas de lavar a conciencia a sus difuntos, además de cortarles las uñas y de afeitarles el pelo. Se explica por qué la Virgen María estaría dentro del sepulcro arreglando la cabeza martirizada de su Hijo. Las demás mujeres que la acompañaban, Salomé, María de Cleofás y María Magdalena quedaron fuera simplemente porque no cabían dentro del sepulcro.



El trabajo manual era prácticamente obligatorio. No podían estar ociosas en sus casas, tenían que hacer trabajos de hilandería o de costura. El fruto de su trabajo era para el marido.

Lo más apropiado para una mujer era permanecer en casa. Por esto estaba muy mal visto que una mujer judía estuviese sola en la calle. Si salía de casa, debía cubrirse la cabeza con un velo.

Una mujer en casa debía madrugar para preparar en el fuego el pan cada día para que su esposo lo encontrase listo y caliente para comer cuando éste se levantaba. Tenía que ir a la fuente del pueblo a por agua en un cántaro. Debía dar de comer a las bestias que tuviese. Era la responsable de todo lo concerniente al hogar, la comida, el huerto del jardín, comprar en el mercado, la educación de los hijos. Tenían una hospitalidad proverbial, por fraternidad, con sus hermanos judíos y por cuestiones religiosas.


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.Salmos 128:3 

Tu mujer será como vid que lleva fruto
a los lados de tu casa;
tus hijos, como plantas de olivo
alrededor de tu mesa.

Lo que no sabemos sobre la mujer virtuosa - Elizabeth George con Veronica Rodas (2 Parte)
Elizabeth George: Una mujer conforme al corazón de Dios Sesion 1
Una Mujer Conforme al Corazón de Dios - AUDIOLIBRO - un corazón devoto a Dios2 
Elizabeth George: Una mujer conforme al corazón de Dios -Sesiónn 2 
La mujer cristiana en el hogar 



 con la ayuda del Señor espero tratar el tema lo más claro y profundo que me sea posible.

Puesto que hay muchas áreas de la mujer cristiana en el hogar, he intentado clasificarlas en diferentes bloques por orden de prioridad a la luz de la Biblia.

En primer lugar y para centrarnos en el tema me gustaría que leyéramos un pasaje de la Biblia que nos habla y nos ilustra cómo debe ser la mujer cristiana en todos sus aspectos, y el pasaje por excelencia es Proverbios 31:10-31, nos iremos refiriendo a él de manera regular.

Los hogares hoy día están muy perdidos y desestructurados. Muchos de ellos son meras pensiones. Las relaciones de pareja son muy inestables y los hijos sufren las consecuencias de toda esta inestabilidad. Por lo tanto necesitamos hogares cristianos, que se note la diferencia con el mundo. Que no nos engañe la sociedad con el modelo de hogar que nos quieren imponer, hoy día todo vale, pero como vamos a ver para el Señor no todo vale, y Él nos ha dejado su voluntad de cómo quiere que sean nuestros hogares, y el modelo de familia que le agrada.

LA MUJER Y SU SEÑOR

Si el tema es “la mujer cristiana en el hogar” entonces tenemos que empezar por nosotras mismas, porque nuestro hogar será un reflejo de lo que somos en realidad.

Es necesario establecer lo que la mujer es, o debe de ser, antes de hablar acerca de lo que hace, porque lo que hacemos procede de lo que somos. De ahí la importancia de tener bien claro lo que somos y, sobre todo, como creyentes, quiénes somos en Cristo. Somos mujeres redimidas para ser libres y completas, mujeres en el sentido más pleno de la palabra. Hemos sido perdonadas y cambiadas por el Espíritu Santo, y seguimos siendo transformadas a la imagen de nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto la primera prioridad de la mujer cristiana en el hogar es su Señor y su relación con Él. No podemos formar un hogar cristiano si nosotros no estamos bien con el Señor. Jesús nos dijo:”Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. No importa si tienes familia, si eres soltera o viuda o divorciada, tu prioridad en tu vida es Dios mismo y si tu amor hacia Él es con todo tu ser.

Ahora bien ¿cómo mantener y fomentar esa relación con el Señor? Lo sabemos todas de memoria ¿verdad? Debemos cuidar esa devoción a Dios cada día de nuestra vida ¿cómo?:

1. Debemos leer la Biblia cada día.

2. Debemos orar y estar en comunión con el Señor cada día.

No me cansaré de insistir en este tema, si no tienes un tiempo a solas con tu Señor diariamente, tu vida espiritual va a decaer y flaquear. No estoy hablando ahora de si oras con tu marido o con tus hijos, estoy hablando de ti misma a solas con tu Señor. Debemos derramar nuestro corazón al Señor, quizás hay cosas o tentaciones que ni siquiera puedes compartir con tu marido, pero sí con el Señor. Debemos buscar esa devoción a Dios y ser conscientes de su presencia en nuestra vida.

Sé que vivimos una vida moderna muy agitada, con prisas, con stress, a veces no nos alcanzan las 24 horas del día. Se entra se sale, se batalla con los hijos, se come, se ve la televisión, ir al trabajo (quien trabaje fuera de casa), hay fiestas y actividades que realizar, deportes, salidas etc. Y miles de cosas más que no dejan tiempo absolutamente para nada.

Bueno, pues si es así tienes que sacar tiempo para lo más importante, para que el motor de tu hogar siga funcionando y para que el día lo empieces poniéndolo delante del Señor y poniendo tu vida y tu corazón en sus manos. Si tienes que levantarte antes, pues te levantas, pero no seas negligente en tu devoción a Dios. Muchas veces si lo dejas por la noche, estarás muy cansada y lo dejarás para mañana y quizás mañana nunca llega.

Hay algunos cristianos que dicen que ellos solo oran cuando lo sienten, ¡qué engaño del diablo! Si es así seguro que nunca oraríamos. Acordaros de Daniel que tenía como costumbre orar tres veces al día, era una buena costumbre. Las costumbres no tienen por que ser malas, al revés, hay costumbres que son buenísimas y debiéramos practicarlas, como el tiempo devocional diario.

Fallamos mucho en esto por culpa del diablo, pero no nos engañemos también es por nuestro propio pecado y por nuestra negligencia. Fijaros que una de las cualidades de la mujer de Proverbios es que teme a Jehová, ese temor viene de su relación con Él y del conocimiento de su Palabra. En el v. 26 dice que “Abre su boca con sabiduría, y la ley de clemencia está en su lengua”, ¿cómo puede ser esto? Porque el principio de la sabiduría es el temor a Jehová, y ¿cómo puede tener la ley de clemencia en su lengua?, porque la lee, indaga en la Palabra de Dios y la memoriza y la guarda en su corazón. Para ello se necesita disciplina, tiempo y constancia.

LA MUJER Y SU MARIDO

La prioridad de la mujer después del Señor es su marido y no sus hijos. Dios ha hecho del matrimonio la relación que más une (Génesis 2:24) “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Dios hizo a la mujer con el propósito de ser “ayuda idónea para él” (Génesis 2:18). La Biblia deja claro que este propósito divino en la creación de la mujer en ninguna manera la hace a ella ser un ser inferior. La mujer cristiana debe ser una ayuda a su marido físicamente, emocionalmente, mentalmente y espiritualmente. Ella es el complemento del hombre. Ella debe ser su ánimo y la que le conforta. Cuidado porque la mujer puede hacer o deshacer al hombre: “La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos” (Proverbios 12:4).

Según la mujer virtuosa de Proverbios 31 “el corazón de su marido está en ella confiado” v.11, “Le da ella bien y no mal todos los días de su vida” v.12, “su marido también la alaba” v.28.

Vemos aquí una mujer que ama a su marido, que le es fiel, que busca su bien, le hace sentir importante. Ahora bien cómo se pone todo esto en práctica:

1. Respetándole y bendiciéndole.

2. No le critiques ni le ridiculices.

3. Sé agradecida.

4. Dile lo que admiras de él y dile que le amas. Estamos muy equivocadas cuando pensamos que los hombres no necesitan oír que les queremos.

5. Pon atención a los pequeños detalles, algún regalo inesperado, alguna cena sorpresa etc.

6. Arréglate para él, no descuides tu aspecto físico.

7. Busca tiempo para estar a solas con él. Cuando vienen los niños intenta pasar tiempo con él en intimidad. Hemos de invertir tiempo en nuestra pareja a lo largo de la vida, en todas las etapas del matrimonio, desde el principio. Si nos volcamos en nuestros hijos como lo más importante de nuestra casa, lo pasaremos mal cuando llegue el tiempo del nido vacío, por eso debemos lograr una unidad y acoplamiento para poder disfrutar de la convivencia en la madurez. Tenemos toda una vida para trabajar la relación, para disfrutar de nuestra pareja a lo largo del matrimonio hasta que los dos seamos viejecitos. Una de las imágenes más hermosas para mí es ver a una pareja de ancianos paseando cogidos de la mano.

8. Y por último y no por eso lo menos importante, porque justamente para mí es lo más importante, ora por él y con él. Leamos en Efesios 4:26: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo”. Mirad, yo siempre pongo este ejemplo, si hay alguna discusión o pelea, que las hay entre la pareja, seamos sinceras, ¿cómo se solucionan? Me diréis que aplicando el versículo que acabamos de leer, pero ¿cómo, si estamos enfadados? En mi propia vida la mejor manera es tener la costumbre de orar los dos juntos y así a la fuerza tenemos que hacer las paces o hablar el asunto y arreglarlo antes de orar. Nos ha funcionado y es una de las costumbres que más han influido en mi vida y en mi matrimonio para que funcione. Yo sé que es difícil empezar si no tienes esa costumbre, pero sería bueno que lo hablaras con tu pareja y buscarais un tiempo de leer la Biblia y orar juntos cada día. Nosotros antes de casarnos cuando ya estábamos comprometidos y estábamos en el colegio bíblico decidimos empezar a orar juntos y comenzar cada día poniendo al Señor primero y encomendando nuestras vidas y las de nuestras hijas e iglesia en manos de Dios. ¡No tiene precio! Descubrimos la Palabra de Dios juntos, comentamos las obras de Dios y oramos a Dios por los asuntos o problemas familiares o de iglesia. Sería muy bueno tener un directorio de iglesia, no solo por tener las direcciones y teléfonos de los hermanos que es muy práctico, sino por orar por ellos de manera regular y así no se nos olvida nadie. Estamos construyendo nuestro hogar sobre la roca, que es Cristo y su Palabra.

Me gustaría también mencionar el tema de la “sumisión”, leemos en Efesios 5:22:”Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor” “Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor” (Colosenses 3:18); “Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas” (1ª Pedro 3:1).

Sé que no es un tema muy bien recibido hoy día en la sociedad, y que cuando lo tratamos con gente inconversa se sorprende de que todavía sigamos creyendo este tipo de conducta. Pero para nosotras, mujeres cristianas, este es el mandato del Señor. Sé que es un tema complicado, pero hay que ponerlo en práctica. También pienso que muchas veces se ha malinterpretado y muchos hombres han sido machistas o déspotas con sus mujeres usando este principio como excusa. Quiero dejar claro que sumisión no es subyugación. Es un asunto que tiene que ver con los diferentes roles dados por Dios al hombre y a la mujer. El hombre es nuestra cabeza como Cristo es la cabeza de la iglesia, y por lo tanto, este asunto de la sumisión tiene que darse cuando hay una situación difícil, donde después de hablar y orar los dos juntos, aun así no se llega a un acuerdo, y por lo tanto, la mujer por obediencia al Señor se somete voluntariamente a la decisión de su marido.

Otro tema que es crucial y quizás necesitaríamos un sábado entero para tratarlo, son las relaciones sexuales con nuestro marido. El objetivo principal del matrimonio instituido por Dios en un principio era para darse compañía, ayuda idónea, y que los dos fueran una sola carne, no era la de tener hijos, eso era el fruto. Muchas mujeres con el paso de los años se piensan que esta área no es tan importante, y es verdad, no lo es, ¡es crucial! No solo eres la ayuda idónea, su compañera, su mejor amiga, sino que debes ser su amante. Tu cuerpo no te pertenece, le pertenece a él. Leamos 1º Corintios 7:3-5:”El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos sosegadamente en la oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia”. Muchos matrimonios se han roto por no cuidar la relación sexual, y muchos han caído en adulterio por descuidar esta área. Por lo tanto cuidar y disfrutar de la relación sexual. Es una bendición cuando sentimos que después de años de matrimonio los dos nos seguimos deseando, ¡a pesar de nuestros kilos de más y de nuestras arrugas!

LA MUJER Y SUS HIJOS

¿Qué son los hijos? Salmo 127:3 “He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima, el fruto del vientre”. Los hijos son una bendición, no los conviertas en una molestia. Oigo muchas veces comentarios de madres sobre sus hijos tales como:”Ya me tiene harta, si no hubiera nacido”, “¿Y ahora que hago con él? Me ha destrozado mi vida y mi futuro”, “¡Qué asco de vacaciones, ahora tengo que cargar con él y aguantarlo todo el verano!”. Creo que sobran las explicaciones.

Los hijos son herencia de Dios, son una bendición aunque nos den muchos problemas. Deben ser muy preciosos e importantes para ti, y por lo tanto si eso es así entonces:

1. Edúcalos y disciplínalos según nos enseña la Palabra de Dios. Ser madre es algo maravilloso. No hay gozo como el de tener a un bebé en brazos que ha salido de tus entrañas, darle el pecho, cuidarle etc. Es un gozo educarle en los caminos del Señor, ver cómo va aprendiendo y como va razonando. Disfrutamos en el parque con nuestros hijos cuando juegan con otros niños. Cuando cumplen años y la casa se nos llena de niños. Estamos contentas cuando van a la iglesia y a campamentos cristianos etc. Nos sentimos orgullosas de ser madres. En esta área de los hijos, la madre es la que está íntimamente involucrada en el cuidado de los hijos.

2. Pasa tiempo con ellos. Nosotras las que seamos madres, necesitamos pasar todo el tiempo posible con nuestros hijos antes de que tengan 7 años cuando sus caracteres ya están formados. Son años preciosos para poner el fundamento de sus vidas antes de que el mundo los invada. Por supuesto cada etapa de nuestros hijos es importante y tiene sus necesidades concretas, que tenemos que ser conscientes a la hora de tratarlos. No es lo mismo una disciplina o castigo a los tres años que a los 16 años. Tenemos que pasar tiempo con ellos, en intimidad, sentarnos a la mesa a la hora de comer sin prisas, sin televisión y conversar, compartir el día, qué tal el colegio, con sus amigos etc. Hoy día muchas madres trabajan fuera de casa y los niños llegan a casa del colegio y no hay nadie, les llaman los niños llave y pasan muchas horas solos sin relación y sin control. Intenta dentro de lo posible que no sea así con tus hijos.

3. Es muy importante controlar lo que hacen y lo que ven. Muchas veces si estamos muy ocupadas los ponemos delante del televisor para que no nos molesten, pero no sabemos ni lo que ven ni lo que escuchan. Hoy día quizás sea el ordenador, pasan mucho tiempo frente a él y no sabemos dónde se meten y lo que hacen. Siéntate con ellos y elige los programas que quieren ver, y si se ponen al ordenador no los dejes solos, que el ordenador nunca esté en su cuarto, sino en el salón donde puedas ir y ver y controlar lo que hacen y dónde se meten.

4. Sé ejemplo. No nos podemos imaginar el impacto que deja el buen o mal ejemplo en los hijos. Se puede hablar mucho y dialogar, pero si el ejemplo no concuerda con lo que confesamos, veremos como nuestro hogar se convierte en ruinas. ¡Qué triste es ver a padres que saben mucho de la Escritura, saben mucho de cómo actuar, pero su vida y su ejemplo es la peor influencia para los demás miembros de la familia! ¡Qué Dios nos libre de ser así!

5. Déjalos marchar. Debemos instruir a nuestros hijos y equiparlos de modo que cuando hayan crecido puedan dejar nuestros hogares para llevar vidas productivas y piadosas propias. Sabéis del síndrome del nido vacío, que mencioné anteriormente, y los problemas que esto ha acarreado a muchas mujeres, pero no vivimos para nuestros hijos, vivimos para glorificar a Dios. Dios nos los ha prestado durante algunos años para que los instruyamos, pero tienen que irse y dejar el hogar tarde o temprano para formar ellos mismos su propio hogar. Si hemos idolatrado a nuestros hijos y los hemos hecho el centro de nuestras vidas, entonces cuando se vayan quedaremos sin objeto y vacías de propósito. Si hemos hecho nuestros deberes fielmente al criarlos, no tendremos miedo de verlos madurar y de que dejen nuestro nido. Hay que aprender a soltarlos y dejarlos ir, con todas las consecuencias. En Proverbios a la mujer virtuosa, sus hijos la llaman bienaventurada, es de los mejores piropos que nos puedan decir nuestros hijos.

6. Por último, me gusta dejar para el final lo más importante. Enséñales lo más importante para sus vidas. La Biblia nos enseña claramente que los padres son los responsables de la educación espiritual de sus hijos (Efesios 6:4; Deuteronomio 6:6-7):”Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. Lee la Palabra de Dios con ellos, ora con ellos, ora por sus necesidades, cuando tienen exámenes, cuando se han enfado con algún amigo/a, cuando tienen miedos o temores por algo. Consuélales con la Palabra de Dios y muéstrales la maravilla del evangelio y del amor de Dios por ellos. El hogar debe ser el lugar donde la fe puede nacer y ser alimentada, donde la genuina fe puede pasarse de una generación a otra. Cuando leemos biografías de grandes hombres o mujeres de Dios, vemos la influencia que tuvieron sus madres sobre ellos, enseñándoles la Palabra y orando con ellos y por ellos diariamente. Acordaros de Timoteo como su madre Eunice y su abuela Loida le enseñaron las Sagradas Escrituras desde la niñez:”Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2º Timoteo 1:5; 3:14-15). Nunca es pronto para empezar, ya desde la barriguita podéis contarle y hablarle del Señor, cantarle canciones y orar por ellos. Hace ya algunos años, en una reunión de pastores, salió el tema de tener un tiempo devocional o de enseñanza o como lo queráis llamar, con los hijos, y para sorpresa y tristeza a la vez, de unos 12 ó 15 pastores que había, solo 2 ó 3 tenían este tiempo devocional con sus hijos! ¿Qué nos está pasando? Si los propios pastores no dan ejemplo en esto a sus congregaciones ¿qué esperamos de los demás? Si no estáis enseñando a vuestros hijos la Palabra de Dios, Dios os va a pedir cuentas y estáis perdiendo los años más preciosos de ellos, y luego ya no hay marcha atrás. ¡Orad con vuestros hijos! Es la mejor manera en que podemos pasar tiempo con ellos y enseñarles a orar. ¡Que Dios nos ayude en esta tarea!

LA MUJER Y SU CASA

La Palabra de Dios nos habla de que las mujeres deben ser “cuidadosas de su casa” (Tito 2:4-5), pero en el original se puede traducir como “amadoras del hogar”. La mujer no solo vive en una casa con su familia, la mujer “hace hogar”. Podemos tener la idea de que las cosas de la casa no tienen nada que ver con la fe, pero es en el marco hogareño donde ocurren las relaciones verdaderamente espirituales en la vida. La influencia más duradera en la vida de las futuras generaciones procede del hogar y de las madres. En Proverbios dice que la mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba (Proverbios 14:1).

Nuestro hogar debería ser:

1. Un hogar placentero. Un hogar placentero debería estar lleno de alegría y hermosura, la hermosura de la santidad. Nuestro hogar debe reflejar la bondad y la gloria de Dios. Hay casas que por fuera son hermosas, pero están llenas de personas infelices ¿es tu hogar un lugar agradable para la familia? ¿hay un ambiente de paz? ¿o por el contrario hay peleas, reproches, críticas, irritabilidad etc.? Debemos comprender que las mujeres ejercemos un gran impacto sobre nuestros hogares para bien o para mal (Proverbios 15:16-17; 21:19):”Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio” “Mejor es morar en tierra desierta que con la mujer rencillosa e iracunda”. La mayor parte de las disputas o riñas son fruto de la amargura y de un espíritu crítico. Cuando va gente a tu casa ¿se sienten a gusto, relajados, confortados o por el contrario, están deseando de irse?

2. Un hogar limpio y ordenado. Un hogar limpio y ordenado desde luego contribuye a una vida agradable. Nos encanta ver la ropa planchada y colgada en el armario. Pero un hogar limpio en exceso de meticulosidad no es placentero. Si entras y parece que no puedes pisar o tocar nada, está bien lejos de ser un lugar relajante y en el que se pueda disfrutar. Los hogares no son museos, sino que son para disfrutarlos. No hagas de la limpieza una tortura para la familia.

A las mujeres nos encantan las plantas y las flores. Disfrutamos cuando vemos la mesa bien puesta, y cuando vemos a nuestra familia o amigos comer con gusto lo que hemos cocinado. Nos encanta conversar y sentarnos con alguna amiga o amigas con una buena taza de café.

Tal vez te acuerdas de aquellos tiempos en que tu madre hacía pan casero ¡qué olor tan bueno llenaba la cocina y toda la casa! Hoy día la gente lo prefiere hecho en fábrica o congelado. Hasta no hace mucho tiempo casi todo era casero, se cosía la ropa en casa, se hacían comidas caseras y no precocinadas, se hacían mermeladas, bizcochos, pasteles etc. Ahora quedan muy pocas cosas caseras. Todo se hace en serie, en grandes cantidades y con muchos conservantes. Creo que en esta área hemos perdido muchas cosas buenas que deberíamos de retomar (Proverbios 31:15):”Se levanta aun de noche y da comida a su familia y ración a sus criadas”.

3. Un hogar hospitalario. En 1ª Timoteo 5:10:”… que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra”, las viudas lavaron los pies de los santos. Eso es hospitalidad, “buena acogida y recibimiento que se hace a los extranjeros o visitantes”, en otras palabras tener tu casa abierta y dispuesta a recibir a quien lo necesite. Es un área sin precio para practicar el amor y el testimonio cristiano. Mucha gente piensa que el ser hospitalarios es tener que preparar grandes comidas o banquetes, pero no es así, es dedicar tiempo y recibir en nuestro hogar a un hermano o hermana, o alguna persona que ni siquiera conocemos para hablar, consolar, testificar. Es muy triste ver cómo hay mujeres que nunca ofrecen su casa para reuniones o para recibir a alguien. Creo que casi todos los domingos en mi casa hay alguien a comer, y siempre que hemos tenido hermanos que se han quedado en casa a dormir hemos sido bendecidos. Creo que es un privilegio tener nuestros hogares dispuestos para ayudar a los demás (Proverbios 31:20):”Alarga su mano al pobre, y extiende sus manos al menesteroso”.

CONCLUSIÓN

Tenemos que ser mujeres sabias que edificamos nuestras casas (Proverbios 14:1). El ministerio de la mujer ha de centrarse en primer lugar en su hogar. Todo el pasaje de Proverbios 31:10-31, nos habla del equilibrio en la vida de la mujer. Dios nos ha hecho maravillosas, polifacéticas, prácticas, soñadoras, hábiles etc. Estos versículos forman un poema acróstico. La primera letra de cada versículo corresponde a las letras del alfabeto hebreo.

¡Mujer virtuosa! Contemplemos la personalidad de esta mujer. Es activa, voluntariosa, habilidosa y artista, generosa, caritativa, previsora, emprendedora, cuidadosa de su aspecto, sabia y misericordiosa. Pero la cualidad más maravillosa que tiene es que teme a Jehová, y ese es el principio de la sabiduría. Esta mujer virtuosa tiene todo un abanico de cualidades.

No quiero que nos deprimamos al ver que no tenemos las mismas cualidades que esta mujer. El Señor te ha creado como eres y eso no lo podemos cambiar, pero sí podemos poner los cimientos de nuestro carácter que es el temor a Jehová. Dios no se preocupa tanto de lo de afuera sino de tu espíritu interior. Lo que Dios valora en una mujer es un carácter afable y apacible (1ª Pedro 3:1-4). Fijaros que aquí Pedro está enseñando que la mujer tiene que ser decorosa, casta y respetuosa en su conducta, y modesta en su adorno. Dios mira el corazón y lo que realmente interesa es que reflejemos el carácter de Cristo. Pedro no describe la moda. La moda va cambiando, pero cada una sabe lo que es modesto o no. Quizás nunca hemos reflexionado en este asunto de la ropa, o no se habla mucho en las iglesias, pero incluso Dios se preocupa de cómo quiere que nos vistamos. Por lo tanto no le demos tanta importancia a lo externo sino al espíritu interno.

Según el diccionario “el carácter es el conjunto de cualidades psíquicas y afectivas, heredadas o adquiridas, que condicionan la conducta de cada ser humano distinguiéndole de los demás”. El carácter es lo que somos, los rasgos que definen nuestra personalidad. Lo que hacemos procede de lo que somos, es decir, actuamos de acuerdo a la clase de persona que somos.

A los ojos de Dios, nuestro carácter, nuestra estatura espiritual, es mucho más importante que las grandes cosas que podamos hacer. El carácter cristiano es humilde, manso, justo, misericordioso y limpio de corazón. El carácter básico de la mujer es entrega, sacrificio, ternura, comprensión y compasión.

Ahora bien, y para acabar ¿cómo se forma un carácter cristiano en la mujer? Buscando a Dios cada día, y obedeciéndole. No hay recetas mágicas, ni hay nada nuevo que se haya descubierto en el mundo cristiano, sigue siendo como siempre ha sido. Orad y velad, leer las Escrituras, aprenderlas, derramar vuestro corazón al Señor cada día y esa es la escuela mejor (la de las rodillas) para que el Señor obre y siga obrando en nuestras vidas.

Para empezar, a las mujeres judías se les prohibía estudiar, salvo muy contadas excepciones. Su lugar era el hogar y siempre debían mantener la cabeza cubierta con el manto. Para el historiador judío Flavio Josefo, la mujer judía era inferior al hombre en todos los sentidos. En el Templo no podía pasar del vestíbulo y en la sinagoga nunca podía tomar la palabra. No podía leer en público las Escrituras. La mujer adúltera era condenada a muerte por lapidación. 

 La palabra de la mujer no tenía ningún valor y su testimonio no era válido en juicios. Aún en el Nuevo Testamento, Pablo ordena a las mujeres que se callen en las asambleas ya que no les está permitido tomar la palabra, puesto que ello es indecoroso (1 Corintios 14:34-36). En lo mismo instruye Pablo a Timoteo para que ordene a las mujeres a no enseñar ni dominar al hombre, sino que se mantenga en silencio, con toda sumisión (1 Timoteo 2:11-12). 

 Incluso Aristóteles afirmaba que la mujer posee una naturaleza defectuosa e inferior. Y Cicerón dijo que si no existieran las mujeres, los hombres podrían hablar con Dios. Pero esa apreciación hacia la mujer no fue sólo de la época de Jesús. San Agustín decía que la mujer es un animal que se complace sólo en mirarse al espejo. Y Santo Tomás, que se guió en Aristóteles para redactar la Suma Teológica, de la que arrancaría toda la teología católica posterior, llegó a afirmar que era dudoso que la mujer tuviera alma. 

 La devaluación de la mujer era un hecho establecido por la ley mosaica y por la cultura judía, a quien no se le concedía una especial relevancia, ni social, ni política, ni intelectual. Por ello era que todo judío diera gracias a Dios cada día por no haberlo hecho mujer. 

 La confirmación evangélica a lo anterior puede deducirse del hecho de que tras la muerte de Jesús, los apóstoles ya no aparezcan seguidos por las mujeres, como acostumbraban a hacer cuando Jesús estaba con ellos. Posiblemente no entendieron o no llegaron a comprender en toda su extensión aquel modo de actuación de Jesús, aunque lo respetaron mientras él vivía. 

 La posición de la mujer se ceñía al hogar y a la procreación. Un matrimonio judío, sin hijos, era una maldición. La felicidad era traer hijos al mundo; tener hijas era una desgracia. 

 Se alega que las mujeres judías procedentes de Galilea eran más libres que las de Judea. Galilea servía como contrapunto a las ideas de Judea. Allí el pueblo era diferente, no sólo en su aspecto físico y en su lengua, sino también en sus ideas, sueños, ideales y modo de vivir. Todo ello explicaría que las judías procedentes de Galilea hubiesen conseguido algunos márgenes de libertad y fueran más abiertas a las nuevas ideas de Jesús, galileo también él. 

 En efecto, aquellas mujeres que acompañaban a Jesús en Galilea casi nunca le siguieron a Jerusalén, donde las costumbres eran más conservadoras y las leyes judías más estrictas. Galilea era más permeable a otras culturas extranjeras, sobre todo a la griega. Por ello, María Magdalena, que procedía de Galilea según los evangelios canónicos, era una mujer formada en un judaísmo más abierto y tolerante. 
Agradando a Dios en nuestra manera de vestir 




Modesty
Agradando a Dios en nuestra manera de vestir

 

erdades espirituales que lo guiarán
 en el momento de elegir cómo vestirse

 

¿Es usted Cristiano? Si es así, este mensaje es para usted. Este mensaje no va dirigido a alguien con poco o ningún interés en hacer la voluntad de Dios en su vida. Si usted perteneces a Cristo, ¡ya no es la persona que solía ser! La Palabra de Dios dice que usted es una nueva persona interiormente. El apóstol Pablo escribió: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Además, usted debe continuar el proceso de cambio –un cambio de lo que fue una vez en pecado, a lo que Dios quiere que sea en Cristo. Observe como esta transformación debe ser profunda y se espera que ocurra: “que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios, 4:22-24). ¿Qué quiere decir esto? Nosotros tenemos que abandonar el antiguo ‘yo’ del pecado y vestirnos del nuevo ‘yo’ de la rectitud (1 Pedro 2:24).

Modesty
Agradando a Dios en nuestra manera de vestir

 

Esto significa que Dios quiere que usted empiece una forma ¡totalmente nueva de vida! Él le entrega el Espíritu Santo para que usted posea la fortaleza de vivir para Él y le obedezca (Romanos :13; Efesios.3:16). Dios lo guiará a:
◾Una nueva forma de pensar (Romanos. 12:2)
◾Una nueva forma de hablar (Efesios. 4:29)
◾Una nueva forma de relacionarse con los demás (Lucas 6:24)
◾Una nueva forma de leer (Filipenses. 4:8 )
◾Una nueva forma de comer (1 Corintios. 10:31)
◾Una nueva forma de disponer de su tiempo (Efesios. 5:15-16)
◾Una nueva forma de utilizar su dinero (2 Corintios. 8:3-5; 9:6-7)
◾Una nueva forma de ver la vida (2 Corintios. 4:12-18)

Discutamos otro aspecto de su vida que Dios desea cambiar. El Señor quiere cambiar su apariencia. Por un lado, Dios desea que usted tome la iniciativa de realizar el cambio –pero Él le dará la fortaleza y la habilidad para hacerlo a fin de que usted pueda agradarle (Filipenses. 2:13-14; Hebreos, 13:21). Aquellos que están en el mundo alrededor suyo no podrán entender esta perspectiva ya que están controlados por sus propios deseos personales y los modelos de la sociedad que los rodea. Sin embargo, el verdadero cristiano estará interesado en la voluntad de Dios contenida en la Biblia. ¿Porqué quiere Dios que usted transforme su apariencia? (La mayor parte de lo que discutiremos se refiere específicamente a la mujer pero los principios se aplican igualmente para el hombre).

Modesty
Agradando a Dios en nuestra manera de vestir

(1) Debe vestirse para agradar al Señor

Pablo dice que debemos tener como nuestra ambición “ser agradables a Él” (2 Corintios. 5:9). Esto significa que en todo lo que hacemos, incluyendo la forma en que nos vestimos, debemos complacer al Señor en lugar de hacerlo para nosotros mismos (2 Corintios. 5:15). Pedro escribe que el adorno de la mujer “no debe ser externo” sino que debe preocuparse por “el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.” (1 Pedro 3:3-4). ¿Le preocupa a usted realmente cómo glorificar a Dios en su forma de vestir, o le preocupa más agradarse a sí mismo y a otras personas? ¿Está usted decidido a buscar lo que es “precioso” a los ojos de Dios – en lugar de lo que es deseable a los ojos de otros? Recuerde que aquellos hombres y mujeres de Dios en quienes usted se interesa (miembros de la familia eterna del Padre) verán sus cualidades espirituales interiores en lugar del atractivo externo.

(2) Debe vestirse de manera modesta y discreta

Debe escoger su ropa sabiamente y en armonía con las directivas de las Santas Escrituras. Por ejemplo, Pablo escribe “que las mujeres se vistan con ropa decorosa, con pudor y modestia” (1 Timoteo. 2:9). Esto significa que usted no debe usar ropa ceñida, sexy, o transparente. No debe exponer su cuerpo ante los demás, ya que la ropa está hecha para esconder no para revelar. ¿Qué podemos decir de los shorts, vestidos cortos, blusas sin mangas, ropas de baño, cuellos muy escotados, y ropas de este tipo están diseñadas? ¿Son para revelar o para cubrir el cuerpo de la mujer?

(3) No debe vestirse con ropas costosas

Muchas mujeres (y hombres) gastan demasiado dinero en ropa. Pablo dice que nosotros no debemos estar ataviados con “vestidos costosos” (1 Timoteo. 2:9). Las personas generalmente gastan mucho dinero en ropas cuando quieren impresionar a los demás y esto en sí mismo no es digno del Cristiano. Considere hacer sus propios vestidos y otras ropas o tener una hermana en el Señor que le ayuda a hacerlos. La Sagrada Escritura también nos previene contra los adornos hechos de “oro o perlas” (1 Timoteo 2:9) o “joyas de oro” (1 Pedro 3:3). Piense en los anillos, brazaletes, collares, aretes, prendedores, y otras joyas usadas para llamar la atención o vernos importantes o físicamente atractivos. Alégrese con una apariencia natural, simple y sencilla que llame la atención de los demás hacia Dios y sus cualidades interiores en lugar de la apariencia física externa.

(4) No debe vestirse para ser admirada por las demás mujeres o sexualmente deseada por los hombres

Usar ropa significa cubrir nuestro cuerpo en una forma sencilla y simple. No significa crear envidia en otra hermana. La ropa tampoco debe ser usada para hacer crecer el deseo de la carne en el corazón del sexo opuesto. Jesús dijo: “Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mateo. 5:28). Él dijo que si el ojo nos es ocasión de pecar, debemos arrancarlo y echarlo de nosotros; porque es mejor esto a que seamos arrojados al infierno (vv. 29-30). Ama a los demás de tal manera que no generes envidia o deseo en los otros. Si usted causa el pecado en los demás por su apariencia, usted se convierte en sí misma en motivo de pecado para otros (Lucas 17: 1-2).

(5) Use ropa que identifique claramente tu propio sexo 

En el principio; Dios creo “varón y mujer” (Génesis 1:27) y Él quiere que los hombres y las mujeres se muestren ¡como hombres y mujeres! Dios dijo en su ley “La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer; porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor tu Dios.” (Deuteronomio. 22:5). Esto no es sólo para el antiguo testamento, sino que también es válido para el Nuevo Testamento, con Cristo, Dios quiere una distinción precisa del género. Tradicionalmente, en el mundo occidental, esto significa que “el hombre usa pantalones” y se muestra en una forma masculina. La mujer generalmente ha expresado su feminidad usando vestidos modestos. Además, hasta hace poco, las mujeres del mundo se han adornaron con joyas de todos los tipos. Sin embargo, en nuestros días muchos hombres del mundo se muestran afeminados usando aretes y otras joyas. Dios dice que mostrarse como el sexo opuesto es una “abominación” (Deuteronomio. 22:5). A pesar de que la tendencia unisex de las últimas dos generaciones ha servido para confundir las distinciones masculino-femenino, los Cristianos deben determinar usar ropas que claramente identifiquen a su propio género y sean testigos de la voluntad de Dios, en un mundo corrupto y que desafía a Dios (Gal. 1:4; 1 Pedro 4:2-4). 

(6) Cuidado con su peinado 

El cabello es uno de los principales “dioses” en la vida de muchas personas. Hay revistas que se dedican íntegramente a los peinados. En la actualidad hay gran demanda de peinadores. Cuando se escribió la Biblia, las mujeres de moda en el mundo Romano arreglaban su cabello con un tocado recargado e incluso teñían su cabello. Debido a esto, tanto Pablo como Pedro escribieron que la mujer no debe adornar su cabello en una forma ostentosa (1 Timoteo 2:9; 1 Pedro 3:3). Seguramente el propósito de estos pasajes sería rechazar los peinados mundanos y artificiales populares hoy en día, así como el teñido del cabello y cualquier otro medio de buscar “la aprobación del hombre en lugar de la aprobación de Dios” (Juan 12:43). Debemos ademas considerar el uso de un velo para cubrirse la cabeza que está relacionada a la sumisión femenina que Pablo discute en 1 Corintios 11: 2-16.

(7) Tenga cuidado el largo de cabello según la tendencia unisex 

Cuando las mujeres empezaron a cortarse el cabello varias generaciones atrás, la práctica creó un escándalo. Cuando los hombres empezaron a dejarse crecer el cabello largo en los años 1960, esto también creo un escándalo. La Biblia habla al respecto: “¿No os enseña la misma naturaleza que si el hombre tiene el cabello largo le es deshonra, pero que si la mujer tiene el cabello largo le es una gloria? Pues a ella el cabello le es dado por velo” (1 Corintios. 11:14-15). Pablo también dijo que “es deshonroso para la mujer cortarse el cabello” (v. 6). En pocas palabras, el hombre debe tener cabello corto y la mujer cabello largo. El hombre debe verse como hombre y la mujer como mujer. ¡Es vergonzoso para los hombres y las mujeres parecerse al sexo opuesto! Una mujer puede preguntar, “¿Qué tan largo es largo?” Considere los ejemplos de María de Betania (Juan 12:3) y la mujer en la casa del fariseo (Lucas 7:37-39,44). Ambas mujeres tuvieron el cabello bastante largo para secar los pies de Jesús. Hermanas, decídanse a verse como mujeres y dejen que su cabello crezca largo. Hermanos, decídanse a verse como hombres y córtense el cabello con regularidad.

(8) Evite cualquier práctica de apariencia mundana, profana, indisciplinada y distinta a Cristo

No se conforme a este mundo (Romanos. 12:1). Propóngase vivir en absoluta santidad (Hebreo. 12:14). Practique un estricto autocontrol (1 Corintios. 9:24-27). Comprométase a caminar como Jesús lo hizo (1 Juan 2:25). Esta perspectiva sincera tendrá implicaciones en nuestra apariencia. Considere cuidadosamente: ¿Qué hay acerca de las prácticas mundanas de uñas largas y pintadas? ¿Qué es lo que dice Jesús acerca de los tatuajes y perforarse el cuerpo? Podría una mujer devota y santa aceptar usar lápiz labial brillante y maquillaje? ¿Los zapatos de tacón alto comunican realmente un comportamiento modesto? ¿El hecho de tener sobrepeso da la apariencia de auto control, temperamento y auto disciplina? ¿Que hay acerca de usar colores llamativos, modelos raros y artículos de moda? Los principios Bíblicos le ayudarán a que usted misma pueda responderse.

(9) Tenga cuidado de influenciar a los otros con su forma de vestir 

Las ropas en la actualidad “dan un mensaje” a los demás. La mayoría de fotos y mensajes que van en las camisas, sudadera, casacas, y gorras dan mensajes que son cuestionables en el menor de los casos y negativos en la mayoría de ellos. Muchos tienen que ver con deportes, rock, música popular, cerveza, inmoralidad sexual. Incluso los anuncios publicitarios pueden llevar mensajes equivocados. Es mejor evitar este tipo de fotos y mensajes a fin de no ofender a los demás. Si algún mensaje es transmitido, que sea un mensaje distintivo de moral Cristiana. Sea un ejemplo de bien para los demás (1 Timoteo. 4:12; Tito 2:7). 

Conclusion

Un verdadero Cristiano forma parte de un movimiento anti-cultural. Nosotros no pensamos, hablamos, hacemos planes, leemos, comemos, o vestimos como la sociedad pecadora alrededor de nosotros. Dios “nos libró del dominio de las tinieblas y nos trasladó al reino de su Hijo amado” (Colosenses 1:13). Del mismo modo en que nuestras palabras revelan nuestro corazón (Mateo. 12:34), nuestra apariencia revela nuestra persona interior (1 Pedro 3:3-4). Dios dice que la gente ve la apariencia externa pero Dios ve el corazón (1 Samuel 16:7). Él quiere que nosotros tengamos un corazón verdaderamente enamorado de Él y que nos motivará a ser personas transformadas. Incluso nuestra apariencia debe ser pura y santa – contraria al mundo que nos rodea que está distorsionado y que está bajo el justo juicio de Dios. Decidamos, orando mucho, darle a Dios todo lo que tenemos y somos a través de Cristo y hacer los cambios radicales necesarios para vernos como sus hijos en el mundo.

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